19 sept. 2011 | Por: Nacho

Vulgarización

Hace un par de años, tuve que investigar sobre este término y hoy me he acordado de nuevo de él. Desgraciadamente, no he encontrado el trabajo que hice en su día, pero trataré de reproducir su contenido:

La vulgarización, por un lado, es un proceso lingüístico por el cual las nombres de marcas comerciales extremadamente populares se convierten en sustantivos comunes que sirven para designar genéricamente al producto o servicio. Por otro lado, implica también el proceso judicial en el que se decide si dicho nombre se ha convertido, efectivamente, en una palabra de uso común generalizado.

Ordenados alfabéticamente, éstos son algunos ejemplos de conocidas marcas vulgarizadas en el mundo hispánico: Ace, Airbus (aerobús), Albal, Aspirina, Bimbo, Carefree, Casera, Cellophane (celofán o celo), Chiclets (chicles), Chupa-Chups (chupachús), Cinemascope, Coca-Cola, Cola Cao, Colgate, Corn Flakes, Crayola, Danone, Discman, Dodotis, Doughnut (dónut), Fanta, Frisbee (frisbi), Gatorade, Gillette (yilé), Gomina, Heroína, JacuzziJeep, Juanola, Kellogg's, Kerosén (queroseno), Klaxon (claxon), Kleenex (clínex), Levi's, Maggi, Maizena (maicena), María, Mercromina, Michelín, Mistol, Müesli (muesli), Nata, Nesquik, Nestea, Nintendo, Nocilla, Nylon (nilón o nailon), Pepsi Cola, Philadelphia, Ping-Pong (pimpón), Plastilina, PlayStation, Post-it, Red Bull, Rimmel (rímel), Rotring, Royal, Scalextric, Smirnoff, Spam, Talgo, Tampax (támpax), Tang, TBO (tebeo), Thermos (termo), Tipp-Ex (típex), Tirita, Tupperware (táper), Valium, Vaselina, Velcro, Vespa, Viagra, Walkman, Wi-Fi (wifi), Yo-yo (yoyó), Zeppelin (zepelín)...

Como podéis observar, no faltan los ejemplos, a pesar de que muchos resultan hasta inverosímiles. Sin ir más lejos, ¿realmente alguien se refiere a las toallitas íntimas como carefrees? ¿Y a qué clase de producto genérico designa redbull, si es una bebida única? Además, ¿por qué Rotring y no Edding o Mistol y no Fairy? Dejando todas estas preguntas vitales en el aire, me gustaría señalar el curioso proceso de castellanización de estas marcas; de hecho, apreciaréis que la mayoría de palabras subrayadas (que se corresponden con aquellas vulgarizaciones registradas en el DRAE o el DPD) son la versión hispanizada y no a la original. Y es aquí donde lanzo otra pregunta: ¿cómo es posible que palabras tan cotidianas para nosotros como dónut, muesli, post-it, táper o viagra (por mencionar las más importantes) no estén reconocidas por la RAE? Sobre todo cuando podemos encontrar otras bastante menos relevantes y generalizadas, de las que gillette me parece el paradigma absoluto.

Para finalizar, me gustaría hacer, sin que sirva de precedente, una pequeña predicción de tres vulgarizaciones que no aparecen en la lista y creo serán incorporadas antes o después al DRAE: Bluetooth (¿blutuz, quizá?), Google y Zippo. En un principio, no habría apostado por la segunda, pero dada su creciente relevancia los diccionarios anglófonos ya incorporan el verbo to google (googlear) con el sentido de "Buscar en Google", así que, ¿quién sabe? Tiempo al tiempo. Después de todo, ya hay quienes abogan en defensa de tuitear y sus derivados...


FUENTE: WIKIPEDIA

FUENTE COMPLEMENTARIA: AH'DIÓ!
18 sept. 2011 | Por: Nacho

¡Hip, hip, hurra!

En uno de esos momentos de inspiración que todos tenemos, me he encontrado con esta archiconocida expresión y mi alma de filólogo fracasado ha comenzado a preguntarse por su origen. Como siempre, he aquí el fruto de mis pesquisas:

Para analizar esta expresión, debemos separar las dos palabras que la componen:

Por un lado, hip bien podría ser de procedencia onomatopéyica, pero una explicación tan simple resulta bastante aburrida, por lo que prefiero indagar en la teoría más generalizada e interesante. Por lo visto, cuando, hace casi dos milenios, cayó Jerusalén en las manos del general romano Tito y el templo fue arrasado, los soldados enviaron un mensaje codificado a su Senado: "HEP" o "Hierosolyma Est Perdita" ("Jerusalén está perdida" o "Jerusalén ha caído"). Al oír esto, los romanos contestaron con un sonoro "¡Hurra!", que fue repetido cuando, alzando su copa, el emperador Adriano (imagen) proclamó "HEP, HEP!". Posteriormente, este burlón grito antisemita (para los señores de Menéame, contra los judíos, según el DRAE) fue utilizado por los cruzados, los cosacos y hasta los mismísimos nazis, paradigma del antisemitismo.

Por su parte, el origen de hurra es algo más difuso, pues son numerosas las civilizaciones que han usado gritos de guerra bastante similares. Si bien hoy en día no cabe duda de que nos ha llegado a España a través del inglés hurray (antiguamente, quizá hurrah), la cuestión parece ser cómo llegó a dicho idioma. Según unos, podría proceder de la exclamación victoriosa arru de los romanos, que a su vez quizá encuentre su origen en el dios griego de la guerra, Ares. Según otros, su origen se encuentra en la famosa expresión marinera huzzah, posteriormente adoptada por ingleses, alemanes, daneses y suecos como grito de ánimo que aún puede oírse en películas bélicas. Sin embargo, ya en el Medievo existían voces eslavas parecidas de significado idéntico, como la rusa ura y la polaca hura, que podrían provenir de la expresión religiosa hur-aj (al paraíso). De igual modo, los mongoles y japoneses poseían sus propios gritos guerreros, urra y uraa (respectivamente), aunque probablemente su origen sea onomatopéyico (de hecho, no faltan los que arguyen que la propia palabra hurra no es más que eso: una onomatopeya).



FUENTE COMPLEMENTARIA: IAMROBERTO

Todavía

En apariencia, una palabra muy común que todos usamos casi a diario. Sin embargo, el gran Antonio Fraguas desveló hace unos meses por Twitter un dato muy curioso sobre ella:

Al parecer, este adverbio procede etimológicamente de las palabras toda y vía. Antiguamente, solía significar siempre; de hecho, la académica Fernández Ordóñez afirma haber constatado aún este uso en ancianos de algunos pueblos españoles. Lo curioso es que la palabra inglesa para siempre, always, también procede de all (todas) y ways (vías). Demasiada casualidad, ¿no?

¡Gracias, Forges!
11 sept. 2011 | Por: Nacho

Cambio semántico

Como mañana vuelvo a la universidad, he estado revisando antiguos apuntes y me he encontrado con un trabajito sobre el cambio semántico. Ya que me parece un tema bastante interesante, lo publico para vuestro disfrute (o no):

Se denomina cambio semántico al proceso por el cual una palabra adquiere un significado distinto que sustituye o se añade al original. Son varios los procedimientos por los cuales se da este proceso, pero los más significativos son:

Particularización del significado: La nueva acepción comprende una parte concreta de la original.
  • Atuendo: Conjunto de bienes (muebles, ropa, etc.) que llevaba el rey en sus desplazamientos (histórico) > Vestimenta.
  • Mostrenco: Mesteño, perteneciente a la Mesta (histórico, desaparecido)> Animal sin dueño (desuso) > Persona sin hogar.
  • Misil: Objeto arrojadizo (desuso) > Proyectil autopropulsado.
  • Móvil/Portátil: Movible/Portable > Celular/Ordenador de mano.
  • Puro: Libre de mezcla > Tipo de cigarro.
  • República: Estado (histórico) > Organización determinada del Estado.

Ampliación del significado: A la acepción original se suma una nueva, habitualmente por influencia de términos extranjeros similares, por semejanza entre las realidades a las que hace referencia la palabra o por generalización.
  • Adusto: Tostado (desuso) > De aspecto duro, sombrío.
  • Diestro: Derecho > Hábil.
  • Gañán: Mozo labrador (desuso) > Tosco, bruto.
  • Lóbrego: Engañoso, pecaminoso (desuso) > Oscuro, tenebroso.
  • Mostrenco.
  • Pluma: Cada una de las piezas que recubren la piel de las aves > Herramienta de escritura.
  • Romántico: Relativo al Romanticismo > Sentimental, detallista, galán.
  • Rezar: Recitar en alto (desuso) > Dirigir una oración a Dios.
  • Siniestro: Izquierdo > Tétrico, avieso.
  • Villano: Persona que habita una villa > Ruin, indigno.

Evolución del significado: En ocasiones, el simple paso del tiempo atribuye nuevas acepciones para una palabra, quedando la original relegada a un plano meramente histórico.
  • Atuendo.
  • Azafata: Bandeja para las joyas de la reina (histórico) > Criada de la reina (histórico) > Empleada contratada para realizar una serie de servicios.
  • Bárbaro: Persona que no habla correctamente un idioma (desaparecido) > Extranjero (histórico) > Tosco, rudo, bruto.
  • Caballero: Soldado, jinete > Galán, cortés.
  • Camarada: Cada uno de los soldados que compartía cámara con otros soldados (histórico, desaparecido) > Colega, compañero.
  • Coche: Carruaje tirado por caballos (histórico, desuso) > Automóvil > Vagón de tren o metro.
  • Maestro: Persona de mérito entre sus colegas de oficio (histórico, desuso) > Educador, profesor.
  • Mostrenco.
  • Pedagogo: Niñero (desuso) > Educador, maestro.
  • Retrete: Habitación pequeña para recibir visitas íntimas (histórico) > Letrina.

Otros procedimientos: Como ya se ha mencionado, existen más fenómenos que pueden dar lugar al cambio semántico: elipsis, mutación, etc.
  • Artista: Artesano (desuso) > Persona que ejercita alguna arte bella.
  • Cansino: Campesino (desaparecido) > Que cansa o revela cansancio.
  • Guisar: Preparar (desuso) > Hacer un guiso.
  • Idioma: Forma de hablar (desuso) > Lengua propia de un territorio.
  • Policía: Orden social (desaparecido) > Cuerpo que vela por el orden público.

Epónimos II

Como ya dije en la primera entrada, los epónimos son palabras cuya etimología deriva de un nombre propio, habitualmente de persona. Creí haber incluido suficientes ejemplos en aquella entrada, pero, al releer un libro didáctico de mi infancia (Dime quién es), quedé convencido de que me dejé muchísimos en el tintero, así que he aquí la segunda entrega de la saga Epónimos:

Bloody Mary: Enrique VIII, rey de Inglaterra e Irlanda, contrajo matrimonio con Catalina de Aragón, pero, caprichoso él, tras 22 años casados, decidió tomar una esposa más joven, mas, al no recibir del Papa la anulación, se problamó líder de la llamada Iglesia anglicana, de modo que se autoautorizó a divorciarse para casarse con Ana Bolena, a la que hizo decapitar a los tres años, y así hasta un total de seis esposas. De este personaje y Catalina fue hija María (Tudor) I de Inglaterra (imagen), que, con intención de restaurar el catolicismo, reprimió duramente el protestantismo, lo que le valió el sobrenombre de María la Sangrienta (Bloody Mary), actual nombre de un famoso cóctel. Sin embargo, como dato adicional, debéis saber que dicha restauración fue revertida por su hermana Isabel I y la antes mencionada Ana Bolena.

Turrón: En la sitiada Barcelona de 1714, el hambre amenazaba con arrasar la población y las autoridades decidieron convocar un concurso para premiar a quien descubriera un alimento no perecedero que se conservase inalterable e ingerible con el paso del tiempo. El vencedor fue un confitero catalán llamado Turrons, que creó una masa de miel y almendras cubierta de obleas a la que se le acabó dando su nombre.

Cursi: Ésta va por el señor Miguel Ángel, "el Yayo". Según mi librito, en la sociedad gaditana de mediados del siglo XIX existían dos repipis señoritas ricas y huérfanas apellidadas Curt y Tessi que, por sus perifollos y extravagancias, se convirtieron en el blanco de las coplas y chuflas populares. La unión de sus apellidos quedaría, así, como sinónimo de cualquier persona o cosa pretendidamente fina y elegante que causa más ridículo que otra cosa. No obstante, no es descartable la versión que atribuye el origen de la palabra a una adinerada familia gaditana de apellido Sicur.

Cotilla: María de la Trinidad, llamada Tía Cotilla por su atuendo, fue la líder de una sanguinaria y fanática pandilla madrileña del siglo XIX que cometió crímenes atroces contra conocidos liberales. Condenada numerosas veces a las galeras, murió en el cadalso y dejó su sobrenombre como calificativo de aquéllas (y aquéllos) que se dedican a murmurar y meterse donde no los llaman, sembrando el recelo y la discordia.

Tiovivo: Mi cuasi tocayo Esteban Fernández (según algunos, Esteban Méndez) era un feriante madrileño conocido por su popular carrusel. Enfermo de cólera, sus amigos le dieron por muerto y, mientras le llevaban al cementerio, el Tío Esteban se levantó gritando "¡Estoy vivo!", pasando a ser el Tío Vivo, nombre que quedaría para designar a los caballitos. No obstante, esta teoría, aunque curiosa, no parece plausible, dado que la palabra tiovivo también era usada en Latinoamérica por aquel entonces.

Estraperlo: A comienzos del siglo pasado, unos empresarios holandeses de juegos de azar (según unas versiones, Strauss, Perel y Lowann; según otras, Strauss y Perlowitz) trataron de introducir en España una fraudulenta ruleta con afán de lucrarse. Tras la negativa de la Generalitat catalana, decidieron sobornar a algunos altos cargos de Madrid y consiguieron establecerse en San Sebastián y Formentor. La ruleta, conectada a un botón que hacía ganar a la banca cuando quisiera, fue prohibida por la policía y Strauss demandó al Gobierno, generando una gran controversia pública en la que importantes personalidades quedaron al descubierto. Hoy en día, el nombre de dicha ruleta designa a todo negocio sucio y, concretamente, al mercado negro.

Vespasiano: La gran anécdota del emperador Tito Flavio Vespasiano es de sobra conocida, pero, por si acaso, la reproduciré para vosotros: en su afán por reorganizar las finanzas, Vespasiano creó un impuesto para gravar el uso de urinarios públicos. Cuentan que su hijo Tito, indignado por el desagradable origen del dinero recaudado, fue a quejarse a su padre, quien le mostró una moneda y le dijo "Non olet" ("No huele"), ejemplificando el valor intrínseco del dinero sea cual sea su origen. Aunque en España es una palabra prácticamente desaparecida, los urinarios públicos de Francia, Italia y Rumanía aún reciben su nombre de este emperador.

Pírrico: Otro famoso rey fue Pirro II el Águila, soberano de Epiro y megalómano ejemplar. Deseando ser emperador, el rey acudió a la llamada de las ciudades griegas de Italia para protegerlas de los romanos y salió victorioso de la contienda, aunque con enormes pérdidas. En respuesta, Roma envió otro contingente que también fue vencido, aunque Pirro hubo de admitir "Otra victoria como ésta y estamos perdidos" dados los numerosos efectivos sacrificados por su parte. En consecuencia, hubo de retirarse, quedando su nombre como sinónimo de una victoria sangrienta y apenas provechosa para el vencedor.

Salomónico: Hijo del célebre rey David, Solomón fue monarca de Israel durante el siglo X a.C. Como muchos saben, su fama se debe especialmente a un episodio concreto de su vida, en el cual se le planteó una dura decisión: un día, dos mujeres que cohabitaban una casa y habían dado a luz con una diferencia de tres días, se presentaron ante el rey alegando ser madres de un mismo retoño. Al parecer, uno de los dos niños había muerto y su madre pretendía quedarse con el otro. Ante esta situación, Salomón ordenó cortar al niño en dos para repartirlo, pero la auténtica madre se puso en evidencia al preferir entregar a su hijo vivo y entero, con lo que el sabio monarca le concedió todos los derechos sobre él. Desde entonces, se tilda de salomónicas a las decisiones tomadas con gran sabiduría y tino.

Draconiano: En tiempos de la República ateniense, las leyes eran constantemente violadas, pues no existía un cuerpo jurídico escrito. Antes las continuas disputas, los jueces habían de decidir a su arbitrio, por lo que los gobernadores de Atenas encargaron al filósofo Dracón la redacción de unas leyes ecuánimes con severas penas que serían grabadas en los muros de la ciudad. Por ese motivo, hoy en día toda medida desmesurada es llamada draconiana.


FUENTE: MONLAÜ, S. y G. Dime quién es. Barcelona, 1971

FUENTES COMPLEMENTARIAS: WIKIPEDIA (ES, EN)