31 ene. 2011 | Por: Nacho

Películas al revés

Lo bueno de este blog es que puedo hablar de casi cualquier cosa. En este caso, he observado una cierta tendencia en las redes sociales a contar las películas al revés, resultando una historia totalmente distinta. El proyecto me ha hecho tanta gracia que incluiré en esta entrada todos los tergirresúmenes que vaya encontrando:

Blancanieves y los siete enanitos: Trata de un joven que aprovecha que su novia se ha dormido y se larga para siempre, dejándola con siete niños barbudos. Al final, la pobre no puede más y se vuelve a casa de su madre.

Mary Poppins: Trata de unos niños que son muy felices con sus padres hasta que aparece una niñera medio loca que, después de hacerles sufrir alucinaciones con dibujos animados, les vuelve desgraciados y se marcha volando en un paraguas.

Matrix: Cuenta la historia de cómo Keanu Reeves deja las drogas para conseguir un puesto de trabajo estable en una empresa.

Pretty woman: Trata de una pareja feliz, guapa y rica que se va de compras por la ciudad, a jugar al cricket y a dormir en hoteles. Una noche, van montados los dos en su coche carísimo y él la abandona en mitad de la calle, donde se ve obligada a prostituirse.

Titanic: Trata de un barco que surge del océano, destrozando una hermosa relación, y al llegar al puerto el chico tiene que empezar una miserable vida.


FUENTE: VEF
26 ene. 2011 | Por: Nacho

Pasado, presente, futuro

Tres palabras que usamos a menudo y en las que, probablemente por ser tan comunes, no pensamos demasiado. Pero para eso estamos mi blog y yo:

La gracia de estas palabras reside en sus terminaciones (ado, nte, uro), herederas de los morfemas latinos empleados para expresar, respectivamente, acciones pasadas, presentes y futuras. De hecho, en español, entre otros idiomas, conservamos las dos primeras, equivalentes al pasado compuesto (cansado, mojado, dormido...) y al participio de presente (presidente, andante, ardiente...), ya mencionado con anterioridad en este blog. Por tanto, las tres palabras poseen el mismo significado etimológicamente que semánticamente: algo que ha ocurrido (pasado), algo que está ocurriendo (presente) y algo que ocurrirá (futuro).

De primeras, sin saber latín, resulta algo complicado de entender, pero creo que si le dais un par de vueltas comprenderéis a qué me refiero. Para terminar, me gustaría añadir algo que leí una vez y que me llamó mucho la atención: "El presente tiene ese nombre porque es un regalo". En resumidas cuentas, carpe diem!

Midas

Para no saturar la anterior entrada ante mi repentina iluminación, he aquí los hechos mitológicos referidos al famoso rey Midas:

El rey Midas gobernaba la zona griega de Frigia, siendo el primer rey extranjero en mandar una ofrenda al Oráculo de Delfos, erigido sobre el antiguo templo apolíneo. En una ocasión, el monarca, en busca de sabiduría, mandó capturar al dios Sileno, un viejo sátiro que podría ser hijo de Pan (semidiós que gustaba de aterrorizar a los viajeros —de ahí el término pánico—) o Hermes (el mensajero de los dioses) y padre de Baco, conocido por su gran don profético en estado de embriaguez. Otro relato cuenta de cómo una vez partió el gobernante hacia, probablemente, la India con su séquito habitual de ménades y sátiros, entre los cuales se contaba Sileno, el cual, entre la vejez y el vino, acabó perdido y capturado por unos campesinos que le llevaron ante Midas. Tras festejar el regreso del anciano dios menor, fue devuelto a Baco (o Dionisio), que, agradecido, decidió conceder un deseo al que tan bien había cuidado de su padre adoptivo. El avaricioso monarca pidió el famoso toque dorado para transformar cuanto tocase en oro, pero, al ver que no podía comer ni beber (según otras versiones, al tocar por error a su querida hija Zoe), pidió al dios olímpico que le retirase el don.

El otro gran relato mitológico referido al buen rey es aquél en el que, ante su virtuosismo con la lira, no se le ocurrió nada mejor que proclamar que era mejor que el mismísimo Apolo, dios de la música. El orgulloso dios, indignado, retó al osado rey y, una vez más, Paris fue involucrado en la disputa (como en la discusión que tuvieron las diosas Hera, Afrodita y Atenea por culpa de la manzana de la discordia lanzada por Eris, que supuestamente generaría la por todos conocida Guerra de Troya), de la que salió vencedor, como es obvio, Apolo. Otras versiones del relato sugieren que la disputa surgió cuando el monarca prefirió la flauta de Pan (de ahí el nombre de este instrumento, cuya invención se atribuye a Sileno y Marsias) a la lira de Apolo. Sea como fuere, el rey fue castigado con unas humillantes orejas de burro que comenzó a tapar con un gorro frigio como el de la imagen (famosos por su papel en la Revolución francesa y por inspirar las barretinas catalanas... y los gorros de los pitufos). El ridiculizante secreto de Midas sólo era conocido, al parecer, por su barbero, el cual, incapaz de guardar semejante bomba, acudió a un bosque, excavó un hoyo y gritó allí el tremendo secreto, con tal mala suerte que allí crecieron unos juntos (o un árbol) que, con cada brisa del viento, repetían la letanía, lo que le valió la decapitación al pobre barbero.


FUENTE COMPLEMENTARIA: WIKIPEDIA

Poner los cuernos

¡Qué fea es la infidelidad! No existe forma más burda de demostrar el poco apego que tienes hacia tu pareja. No obstante, la expresión en sí es curiosa, así que una vez más me he embarcado en la investigación etimológica de la misma:

Tal y como indican mis fuentes (muy recomendable la primera, por cierto), es indudable que los cuernos tienen gran carga de simbolismo religioso. En la mitología griega, Hermes, mensajero de los dioses, sedujo a Penélope, la mujer de Ulises, bajo la forma de un cabrón; de esta relación nacería el sátiro Pan (imagen), conocido por su lujuria y sus dotes musicales (como todo sátiro), por  lo que a veces se le ha asociado a la figura misma del demonio católico (al que se le añaden características de otros personajes de la mitología griega, como el tridente de Poseidón o las cualidades de Hades). De igual forma, Pasifae, esposa del rey Minos, mantuvo relaciones con el Toro de Creta, resultando de éstas la concepción del Minotauro de Creta. En ambos casos, de una infidelidad nació un vástago con cuernos, los mismos que tenía el adúltero como símbolo quizá de virilidad, poder y potencia sexual, cualidades que se pondrían en entredicho en el hombre irónica y ridículamente cornudo (o, dicho de otro modo, en el cabrón, tal y como explica el Yayo en su blog). De hecho, la tradición de poner adornos humillantes en la cabeza como castigo es bien conocida, desde las famosas orejas de burro (como las que tuvo, por cierto, el vanidoso y codicioso rey Midas por preferir la flauta de Pan a la lira apolínea) hasta el capirote de papel, por lo que no es de extrañar que en la Francia dieciochesca se usara la expresión "faire porter le bouquet à son mari" con este sentido, al igual que en China parece ser que se dice "poner el sombrero verde".

En época medieval, se ofendía el honor de un hombre casado arrojando huesos o cuernos en la puerta de su casa para pregonar que en ella había entrado el pecado (la infidelidad). Además, durante los siglos XVI y XVII, no era inhabitual ver pasearse en asnos a los maridos consentidores con cuernos (o incluso plumas, en referencia al cuco, cuyas hembras depositan los huevos en nidos ajenos) y sonajas, azotados obligatoriamente por sus mujeres, a su vez latigueadas por los verdugos.

Pero si una teoría es de mi agrado, es ésta: presumiblemente, los antiguos gobernadores de los países nórdicos iban y venían de comarca en comarca acostándose con cuantas mujeres se les antojaban. Y ese pobre marido, que llegaría a casa tras trabajar o tras una dura batalla, se sentía enormemente enorgullecido de encontrar el casco astado (aunque últimamente se pone en duda que los cascos de los vikingos tuvieran cuernos) del gobernador en la puerta de su casa y hasta presumía de ello como Anfitrión –, aunque hoy en día esta sorpresa es más bien poco agradable y para nada honrosa.

¡Gracias, Miguel!

FUENTES COMPLEMENTARIAS: BLOGOLENGUA, TUS PREGUNTAS

Imbécil

No, no lo digo por vosotros. Ya habréis notado que he convertido el blog de curiosidades en algo más bien centrado en aspectos lingüísticos, pero la cabra tira para el monte y esta entrada no será una excepción:

En esta ocasión, el siempre recurrente DRAE no se remonta lo suficiente en las raíces etimológicas de la palabra, que parece proceder de la Antigua Grecia, en la que la sabiduría de la edad era una cualidad muy respetada, pues se consideraba que la noocracia (gobierno de los más sabios) era la forma de gobierno más adecuada. Sin embargo, el tiempo no perdona al cuerpo y los ancianos griegos (que a lo mejor tendrían 40 o 50 años, no os creáis) solían llevar báculos o bastones para apoyarse al caminar, como el Diógenes de este cuadro. De este modo, obviando otras teorías etimológicas  como las explicadas en Memoria residual , las personas poco sabias eran llamadas imbáculos, pues se consideraba que sólo los sabios (ancianos) llevaban báculo. Con el tiempo, esta palabra evolucionó fonéticamente a imbecillis y llegó a los totiplagiadores latinos (y de ellos a nosotros).

Con similar sentido sería usada la palabra idiota (en griego, privado), referida a quienes egoístamente no participaban de la vida política, un aspecto fundamental en la democracia griega. Como en el caso anterior, el término influyó en el latín, que le comenzaría a dar el significado de ignorante que en la actualidad conocemos. ¡Recordadlo cuando uséis estos insultos!

¡Gracias, Gon!
3 ene. 2011 | Por: Nacho

Tres con «P»

Notando que tres de las entradas que iba a escribir comenzaban con la letra «P», he decidido optimizar el espacio de mi blog y escribirlas juntas. ¡Tomad nota!

Psicólogo: Sobran explicaciones, pues todos sabemos que un psicólogo es aquel profesional especializado en todo lo relacionado con la mente (en griego, psico). Si es así, ¿por qué diablos insiste la RAE en considerar correcta la grafía sicólogo? No les basta con librarse de la –t de post– o de sept–, no, sino que también tienen que convertir al especialista de la mente en el especialista... ¡de los higos! (En griego, sico significa higo).

Presidenta: Del griego pasamos al latín y a cómo escribirlo correctamente. Y escribirlo correctamente implica ineludiblemente ignorar cuanto diga la RAE, al parecer, ya que, desde hace varias décadas y muy especialmente en estos días, se insiste en evitar las desigualdades de género llevando al asunto hasta el absurdo más absoluto. En concreto, me parece significativamente ridícula la feminización de tantas palabras referidas a oficios (médica siempre me sonará fatal). En el caso que nos ocupa, que son los terminados en –nta, debe remarcarse que la desinencia original latina, –ns/–ntis, presentaba una forma para masculino y femenino y otra para el género neutro. Así, este morfema (traducible en la práctica por "el/la que hace algo") evolucionó hasta nuestro –nte de presidente, regente, sirviente, latente, ardiente... Si insistimos en decir burradas como presidenta, regenta o sirvienta... ¿por qué no decimos también latenta o ardienta? Ahí lo dejo.


Pedófilo: La mayoría de personas no diferencia la pedofilia de la pederastia. En realidad, la pedofilia no es delito, pues es la simple atracción (–filia) por los jóvenes o niños, mientras que la pederastia sí está penada, ya que implica abusar sexualmente de éstos (matiz que la nueva versión del DRAE, cómo no, ha destruido). Además, añade mi querido Grijelmo, refiriéndose nuevamente a la etimología, que la palabra pedófilo significa, en realidad, amante de los pedos (como las parafilias), ya que la raíz pedo– no se corresponde con la palabra griega paidós (niño), como sí ocurre en pediatra, por ejemplo. Por eso, en una de las actualizaciones del DRAE ya se comenzaron a considerar las alternativas preferentes de paidofilia y paidófilo/a.

¡Gracias, Mª Carmen!

FUENTE COMPLEMENTARIA: GRIJELMO, A. La punta de la lengua, Ed. Aguilar. Madrid, 2004

Faraones egipcios

Ayer visité la exposición en la Casa de Campo sobre Tutankamón y, aunque resultó francamente decepcionante, aprendí unas cuantas cosas sobre el Antiguo Egipto. En concreto, mi chico mencionó dos hechos curiosísimos, que son los que explico a continuación:

Al igual que el escarabajo, la serpiente era considerada un animal sagrado en Egipto. Por ello, la corona de los faraones contenía en todo caso una serpiente, llamada Uraeus, ya que se pensaba que, en caso de estar en inminente peligro el faraón, la serpiente le defendería escupiendo llamaradas al agresor.

Por otra parte, los rostros de los faraones siempre eran esculpidos en los sarcófagos con barba. Si el sarcófago había sido realizado estando en vida el faraón, la barba era lisa; si el faraón moría antes de terminar el sarcófago (como Tutankamón, aquí presente, que murió muy joven), se esculpía una barba trenzada.

Esto me recuerda al famoso mito de que las estatuas ecuestres se esculpen en función del tipo de muerte del retratado: si moría naturalmente, el caballo se representaría en reposo, mientras que si moría en batalla o por heridas de guerra, el caballo tendría, respectivamente, ambas o sólo una pata alzada. En realidad, esto no siempre es cierto (tal y como señala Pérez Vaquero en su blog), ya que las convenciones a este respecto proceden de las estatuas públicas alemanas, reservadas a los monarcas y políticos importantes. Sin embargo, a menudo un caballo encabritado es símbolo de guerra y uno con las cuatro patas en el suelo significa la paz, como sucede en la Plaza de los Héroes de Budapest.

¡Gracias, Miguel!


FUENTE COMPLEMENTARIA: FEEDERICO